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La botella de agua y el poder de una sola acción

Cómo una simple botella de agua puede ayudar a tu negocio

Una botella de agua es lo único que ha hecho falta hoy para, durante un ratito, evadirme del barullo de mierda que tienen montado en la ITV. Siendo yo podría esto podría ser, perfectamente, de un error tipográfico en la etiqueta de la botella de agua, o de malas soldaduras del plástico entre el tapón y la anilla, o de porqué dos botellas del mismo lote con la misma fecha de fabricación tienen dos tipos de soldadura distinta en el culo… Podría seguir y no parar, pero no, no va de eso.

Un simple botellín de agua amansa las fieras, como la misma música

Te cuento.

Hoy he ido a pasar la ITV con nuestro coche familiar (una Voayager de 2ª mano que nos ha salido bastante mala). Tenía cita a las 12:45h y he llegado unos minutos antes. ¡Genial! No había nadie en ningún carril de entrada, pero al entrar en la oficina había un montón de gente y, claro, educado como soy he pedido tanda.

Bueno, mientras esperaba me he puesto a leer un libro la Kindle app. Mientras crecía en mis entrañas un monstruo hijo de la indignación y la falta de eficiencia. Ni entiendo, ni puedo ni quiero entender como una empresa PRIVADA que cobra una pasta cada día no respeta el tiempo de las personas. Pero no me iré por las ramas.

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Tenía cita a las 12:45h y me han atendido, en oficina, a las 13:10h. ¿Para qué demonios pido hora? Sé que hay gente, porque lo han dicho con todo el morro, que ha ido sin cita, a ver si les podían atender. Ni si quiera les han preguntado. Si hubiera tenido entonces una botella de agua, joder, se la estampo en la cara (bueno no, pero ganas no faltaban).

Cuando al final me ha tocado le pregunto al tío por qué tengo que esperar si tenía hora y por qué atienden a gente sin hora (y he señalado con tanto morro como él mismo al que venía sin cita). Bueno, hemos tenido un discusión que no ha llevado a ningún sitio donde yo hablaba con palabras y el muñecajo de la oficina hablaba algo parecido al español.

Me da los papeles y voy al coche con las pelotas bien hinchaditas y calentitas. En ese momento una botellita de agua fresquita me hubiera venido de perlitas (qué Flanders! jajaja).

He entrado al túnel, han estado mirando el coche y todo bien. Paso a la segunda fase y: ¡ZAS! Otra vez cola de coches y a esperar (mi barriga estaba llena de erizos bailando polka).

Al fin me toca. Miran el cinturón, limpias, puertas, frenos y mientras espero para pasar sobre la fosa se acerca un chico vestido de naranja, camisa, gorra y sonrisa y me da una botella de agua fresca diciéndome: “Toma! Seguro que así se pasa un poco el calor!”

He cogido la botella sin mucha sed, la verdad, pero ya que la tenía en la mano, toda mojada por la condensación con ese velo blanquecino y esas gotas que caen sinuosas siguiendo la forma de la botella, la he abierto y he pegado un buen trago.

De repente me he sorprendido a mi mismo pensando algo así:

“Mira, qué detallazo! Me podían tener aquí muerto de calor pero me dan una botella de agua fresquita para que, aunque tenga que esperar, no se me haga pesado”

Yo, el rey de los detallistas fijateentodo, un tío que por defecto analiza hasta el andar de las hormigas y que envía emails para quejarse de cambios de programación sin previo aviso, me dejo engañar por una triste botella de agua de 20cl.

Eso es márqueting puro y duro.
Esta es una anécdota perfecta para leerla en el blog de Frank Scipion (100% recomendado, por cierto).

Una sucursal de ITV es el centro perfecto para que cualquier cliente coja un rebote de tres pares e narices. Te hartas de esperar, te hartas de las tonterías burocráticas y encima te sablean casi 50€ y con tan sólo implementar un gasto de 8 o 10ct/€ por cliente (que puedes subirlo en el pago sin que nadie se entere) haces que la experiencia de usuario se, en la salida, casi placentera.

¿Te imaginas la anécdota más contada esta noche en muchas casas?

-Cariño, ¿qué tal la ITV?
-Un coñazo, como siempre, ¿pero sabes qué? Me han dado una botella de agua fresca mientras esperaba. Por lo menos han tenido el detalle.

La cosa más tonta, dar una simple botella de agua casi al final del recorrido, justo cuando te van a decir que está todo bien, hace que cambie por completo la percepción de la experiencia entera.

Botella de agua como estrategia

Que no te parezca una tontería porque es algo serio. En una empresa que hace la pasta que hacen las ITV “regalar” una botella de agua en el momento preciso es crucial para que la satisfacción final y global del cliente sea medio buena o medio mala.

Tómatelo en serio y, si tienes un negocio piensa estrategias, cosas simples, actos pequeños que en su justo momento pueden hacer de un problema o una debilidad una gran fortaleza.

Nos leemos!

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